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¿El fin de la globalización? El impacto del COVID-19 en la Cadena Global de Suministro

Articulo publicado en la Revista Mundo Negocios - Universidad Nacional Mayor de San Marcos


INTRODUCCIÓN

La pandemia del COVID – 19 ha impulsado debates y augurios negativos acerca del futuro de la globalización y la integración económica internacional.

En general, el presente contexto ha agudizado una tendencia proteccionista, materializada en el aumento de tasas arancelarias, medidas de restricciones cuantitativas, procedimientos aduaneros más restrictivos y restricciones al movimiento de personas. Si bien algunas son razonable y legítimas, otras resultan ser sospechosas y pueden responder más a una conveniencia política, complicando la cooperación internacional para mitigar los efectos de la pandemia y la crisis económica mundial.

El COVID – 19 está dejando una cicatriz en la economía mundial que tardará mucho tiempo en sanar, y lo que se teme es que la integración económica y la cooperación internacional sean una de ellas. Estos mecanismos cumplen un papel importante en los países en vías de desarrollo como impulsores del desarrollo social y económico, a la vez que han impulsado la participación en los beneficios de las cadenas globales de suministro.

En tal sentido, el presente artículo busca contestar la pregunta de si estamos en una fase de desglobalización, evaluada desde el aspecto del comportamiento de las cadenas globales de suministro, puesto que para analizar todo el panorama del fin de una era de integración económica sería necesario evaluar diversas aristas políticas, económicas y sociales, que quizá en los próximos artículos venideros podamos hablar.

CONTRACCIÓN DEL COMERCIO INTERNACIONAL

La pandemia del COVID-19 ha desatado un fuerte impacto en el comercio internacional, al punto de impulsar a los países a retirarse de la Integración Económica Mundial, escribió Douglas A. Irwin para el Peterson Institude for International Economics en abril de este año [1] . Sin embargo, si evaluamos el desarrollo del comercio internacional desde años atrás, existe una tendencia de contracción que arrastra desde la crisis financiera del 2008 – 2009 y se ha visto agudizada los últimos años con el conflicto comercial sino-americano, las imposiciones arancelarias, y el surgimiento de líderes proteccionistas.

Según la CEPAL [2] , entre los años 1990 y 2007 el volumen de comercio de bienes crecía a una tasa promedio del 6.2%, mientras que luego de la caída de un 8% en la crisis financiera del 2008, solo creció un 2.3% anual durante el 2012 y 2019.

En el presente año, la producción, el consumo y por ende el intercambio comercial decrecieron por las medidas tomadas por los gobiernos del mundo tratando de detener la propagación del virus en su población. Primero, se interrumpió gran parte de las actividades económicas en el Asia, posteriormente Europa, América del Norte y el resto del mundo.

Según datos estadísticos de la Organización Mundial del Comercio - OMC en el 2020, el volumen del comercio de mercancías se redujo un 3% interanual en el primer semestre, sufriendo una contracción del 17% en abril, la peor caída desde que se tiene un registro.

No obstante, economistas expertos de dicha organización señalan que, si bien los volúmenes de comercio internacional seguirán registrando una fuerte caída en 2020, es poco probable que se vuelva a contraer en la misma magnitud de abril. Las rápidas acciones gubernamentales de algunos países han ayudado a moderar la contracción, lo que también se evidencia con la recuperación del índice en el mes de mayo [3].

Al respecto, se puede visualizar lo mencionado a través del siguiente gráfico que ilustra la variación mensual del volumen de comercio internacional desde el 2000, trabajado con la base de datos del CPB World Trade Monitor [4] .


Gráfico 1: Variación mensual del volumen del Comercio Int. (%)



Fuente: CPB World Trade MonitorElaboración Propia

Es importante mencionar que las medidas de confinamiento y los cierres de fronteras no han afectado por igual a todos los países. China, por ejemplo, será el único país que crezca a más de 3% en PBI [5], ya que controló el brote y reabrió su economía en un tiempo relativamente rápido. Sin embargo, a inicios del brote del COVID - 19 dicho país sí vivió una importante paralización de su sistema productivo, lo que ha ocasionó que muchas empresas alrededor del mundo comiencen a repensar la estructura de sus cadenas de globales de suministro que, hasta el momento, se caracterizaban por la búsqueda de bajos costos de producción y una metodología de Justo A Tiempo.

RESTRUCTURACIÓN DE LA CADENA GLOBAL DE SUMINISTRO

La cadena global de suministro es uno de los factores clave en el desarrollo de la economía mundial y una característica central de la globalización.

Como ejemplo ilustrativo, podemos caracterizar la producción de los teléfonos iPhones de Apple. Cada una de las piezas de este teléfono proviene de diferentes países. Solo por mencionar algunos suministros: los componentes de Bluetooh y WiFi son elaborados por la empresa Murata en Japón, las tarjetas de memoria por SamSung en Corea del Sur, los componentes de conectividad por Infineon en Alemania, los controles de audio por Cirus Logid en los Estados Unidos, los aceleradores por ST Microelectronics en Taiwán y finalmente, el producto es ensamblado en Shenzhen, China. En el 2018, Apple contaba con más de 98 proveedores alrededor de mundo [6].

Así, los compradores, vendedores e intermediaros en cualquier parte del mundo tienen la oportunidad de conectar y trabajar juntos en la fabricación de algún producto. Sin embargo, durante mucho tiempo, el comercio internacional se ha caracterizado por la gran dependencia de producción y suministros en China, país que es considerado como la “fábrica del mundo”[7].

Adicionalmente, otra característica del comercio internacional es la fabricación centrada en los bajos costos y en una metodología de fabricación Just in Time (JIT), creada por los japoneses en la década de 1970, es decir mantener los inventarios al mínimo nivel posible donde todas las piezas lleguen al almacén de destino justo a tiempo.

Estas metodologías han funcionado efectivamente para una importante cantidad de negocios, con ciertos debates en algunos puntos; pero al fin y acabo, han sido una pieza clave para la optimización de la gestión de inventarios y el ciclo de cobros y pagos, la consolidación de una red de proveedores y la generación de mayores beneficios económicos para las empresas.

Adicionalmente, las cadenas globales de suministro han traído consigo oportunidades de participación y beneficios a muchos países considerados como menos desarrollados o en vías de desarrollo, por ejemplo, la diversificación de productos primarios a manufacturas y servicios, la especialización y desarrollo de ventajas comparativas, la atracción de inversión extranjera que genera mayor empleo y transferencia tecnológica, así como oportunidades para las micro y pequeñas empresas de incursionar en un mundo conectado con un sinfín de oportunidades.

Sin embargo, en los años recientes empresas de todo el mundo se vieron con la necesidad de repensar sus cadenas de suministro ante un futuro incierto. Los conflictos comerciales entre Estados Unidos y China, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, las imposiciones arancelarias, la tendencia al proteccionismo y nacionalismo, eran factores que auguraban que el mundo estaba cambiando.

De este modo, con la llegada del COVID-19 la circulación libre de bienes y servicios se ha visto debilitada y ahora es el momento, pues no queda otra manera, para que las empresas restructuren y mejoren sus cadenas de suministro. La presente crisis no solo ha visibilizado la ausencia de infraestructura y calidad de servicios básicos en países sino también fallas en los procesos logísticos y comerciales de muchas empresas. En tal sentido, se puede exponer que dos puntos importantes en la restructuración de las cadenas globales de suministro serán el reordenamiento y digitalización de las mismas.

a. Reordenamiento

La importante influencia de China en las cadenas de suministro se evidenció cuando el país paralizó su actividad productiva a inicios de año. El cierre masivo de empresas y fabricas tuvo como consecuencia el quiebre de procesos productivos internacionales, la cancelación generalizada de pedidos internacionales, la congestión de embarcaciones alrededor de puertos chinos y el retraso de la mismas, entre otras interrupciones logísticas y comerciales.

Por las consecuencias en mención, que a su vez ocurrieron en otros países con menor impacto, las empresas están considerando trasladar su abastecimiento global de productos a nuevos países, diversificando así sus fuentes de aprovisionamiento.

El último estudio de McKinsey Global Institute [8] señala que las empresas podrían relocalizar una cuarta parte de su abastecimiento global de productos a nuevos países en los próximos cinco años. Esto representa un valor 2,9 billones a 4,6 billones de dólares americanos o del 16% al 26% de las exportaciones mundiales en 2018.

b. Digitalización

Otro detalle importante en estos meses será la inversión en digitalización de las empresas dentro de la cadena global de suministro para poder mejorar significativamente las eficiencias. Por ejemplo, tener mayor visibilidad de las operaciones en el transporte de mercancías y contar con centros de distribución en espacios digitales para obtener información en tiempo real, son algunas de las optimizaciones que se podría realizar al impulsar la digitalización en la empresa.

Un modelo claro de lo que se quiere aspirar es Amazon, una empresa tecnológica que permite identificar y dar seguimiento dentro de toda la cadena de suministro hasta el cliente final.

Ambos puntos en mención siguen el principio de eficiencia: las empresas buscan trabajar con los mejores insumos posibles para satisfacer sus necesidades de producción al menor costo, independientemente de donde provengan esos insumos. En el caso de digitalización y regionalización, reducir el costo con un manejo eficiente y digitalizado de los inventarios, satisfaciendo a una mayor velocidad de despacho a los clientes finales.

Entonces, ¿es este el fin de la cadena global de suministro como la conocemos? Si bien se espera que las empresas pudieran trasladar hasta una cuarta parte de su abastecimiento global de productos a nuevos países en los próximos cinco años, según el estudio de McKinsey; se espera que estos cambios no sean dentro de un país, sino una tendencia entre regiones: Un reordenamiento de una cadena global de suministros a una cadena global de suministro con un enfoque más regional para mejorar las eficiencias.

Asimismo, es poco probable que las empresas aíslen a China como parte de su cadena de suministro, puesto que desde hace bastante tiempo no se produce en China solo por costos bajos, sino por su capacidad tecnológica, infraestructura y por los millones de potenciales consumidores cerca.

En este contexto, el futuro reordenamiento y diversificación regional de las cadenas globales de valor será una gran oportunidad para que países como Perú puedan participar de ellas.

CONCLUSIONES

La cooperación internacional, el libre intercambio de bienes y servicios y el fortalecimiento de cadenas globales de valor eficientes coadyuvarán a mitigar los impactos del COVID-19 y serán de vital importancia en la recuperación de un mundo post pandemia.

Si bien se encuentran declaraciones respecto al debilitamiento de las cadenas de suministro, se espera más bien que ésta se fortalezca con dos inclinaciones marcadas: diversificación y digitalización. Conocer más de cerca estas tendencias, podrán capacitar a muchas naciones, incluido nuestro país, a generar una nueva senda de crecimiento que ayudará a mejorar la calidad de vida de nuevas generaciones.

Finalmente, si bien se observa un deslizamiento hacia el proteccionismo, la contracción momentánea del comercio internacional no marcará el fin de la globalización, solo un retroceso parcial con una restructuración en la regionalización. Los países del mundo deben seguir una respuesta coordinada y cooperativa para seguir impulsando políticas de libre comercio y cooperación internacional.

REFERENCIAS

Apple. Supplier List. Extraído de https://www.apple.com/supplier-responsibility/pdf/Apple-Supplier-List.pdf. Consultado el 11 de agosto de 2020.

CEPAL. Los efectos del COVID-19 en el comercio internacional y la logística. Publicado el 06 de agosto del 2020. Extraído de https://repositorio.cepal.org/handle/11362/45877. Consultado el 09 de agosto de 2020.

CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis. World Trade Monitor. Extraído de: https://www.cpb.nl/en/worldtrademonitor. Consultado el 09 de agosto de 2020.

Douglas A. Irwin. The pandemic adds momentum to the deglobalization trend. Peterson Institude for International Economics. Publicado el 23 de abril de 2020. Extraído de https://www.piie.com/blogs/realtime-economic-issues-watch/pandemic-adds-momentum-deglobalization-trend. Consultado el 21 de julio de 2020.

Mees H. (2016) China as the World’s Factory. In: The Chinese Birdcage. Palgrave Macmillan, New York. https://doi.org/10.1057/978-1-137-58886-9_3

Organización Mundial del Comercio. Trade falls steeply in first half of 2020. Publicado el 22 de junio de 2020. Extraído de: https://www.wto.org/english/news_e/pres20_e/pr858_e.htm. Consultado el 09 de agosto de 2020.

The Economist. Intelligence Unit. Extraído de http://country.eiu.com/china. Consultado el 11 de agosto de 2020.

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